Mirada matemática

February 2, 2010

Más muertes trágicas de matemáticos

Filed under: Historia de la matemática, Matemáticas y sociedad — admin @ 5:07 pm

Descartes

Acaba de publicarse la noticia de que un filósofo e investigador serio, Theodor Ebert, ha editado un ensayo donde documenta que Descartes murió envenenado por un sacerdote ultraconservador al ingerir una hostia con arsénico.

La tesis parece de chiste por su truculencia. En todo caso la muerte fue trágica. Hasta ahora se consideraba que Descartes no aguanto el clima de Suecia y que muere de pulmonía. La reina había invitado a Descartes por ser su admiradora. Un caso más de mujer interesada por el pensamiento.

Se decía que la reina hacía madrugar a Descartes y por ello enfermó. Para Ebert, la explicación es otra: Descartes madrugaba para comulgar como ferviente cristiano pero no era fanático como su asesino. Siendo católico, Cartesio había vivido refugiado en la tolerante y protestante Holanda.

Teniendo dudas sobre una historia tan folletinesca, he querido actualizar la entrada anterior (http://www.miradamatematica.com/?s=muertes+tragicas ) con otros casos de interés: Hipaso y Turing, este último recordado por un lector. Hay más que irán apareciendo.

Hipaso de Metaponto

Discípulo de Pitágoras, a Hipaso se le atribuye el descubrimiento de la irracionalidad de la raíz de 2, de la inconmensurabilidad de la diagonal del cuadrado con su lado. La bellísima demostración por reducción al absurdo no procede al estar en cualquier manual. El descubrimiento fue demoledor. Se dice que la Matemática Griega se refugia en la Geometría para poder caminar tras el embrollo de los irracionales.

Quizá por el descubrimiento, quizá por comunicar el secreto –las sectas no perdonan, y la pitagórica lo era- cuenta la leyenda que ahogaron a Hipaso tirándole de un barco. Las versiones suaves dicen que el propio Hipaso se suicidó, y las más duras que el asesinato fue ordenado por el propio Pitágoras. Bella historia para iniciarse en los números irracionales.

Alan Turing

Cuándo un país tras otro van reconociendo con normalidad y respetando la opción homosexual, no podemos dejar de indignarnos ante la terrible muerte de un matemático que tanto ha contribuido al avance de la ciencia y cuyo esfuerzo permitió descifrar el Código Enigma en la Segunda Guerra Mundial.

Turing tuvo relaciones consentidas con un joven mayor de 18 años. Un tribunal le condenó a elegir entre la prisión y un tratamiento de choque hormonal. Alan se decide por lo segundo, al no poder resistirlo se suicida. Muy poco más tarde cambia la ley, el delito de Turing dejó de serlo.

Hay iniciada una campaña para rehabilitar su memoria (http://www.miradamatematica.com/?s=Turing )

November 18, 2009

Muertes trágicas de matemáticos

Filed under: Historia de la matemática — admin @ 3:55 pm

La muerte de Hipatia de Alejandría, desollada bárbaramente por fanáticos cristianos, nos pone en contacto con otros matemáticos y matemáticas que mueren en situaciones violentas o tristes.

La muerte de Arquímedes -por soldados romanos- porque está concentrado en sus problemas al producirse el asalto definitivo sobre Siracusa es un episodio muy reproducido. Lo cuenta Plutarco en la Vida de Marcelo.

La prematura muerte de Mme de Chatelet tras un arriesgado parto es un final terrible para alguien que amó tanto vivir. Voltaire, uno de sus amantes, reconocía que aunque solo deseabas hablarle de amor, ella solo quería hablar de matemáticas. Una pasión loca por un joven oficial la deja embarazada a los cuarenta: no sobrevivirá.

Mme de Chatelet nos deja no solo un legado matemático, también una forma de entender la vida: no soy menos que ningún hombre,…juzgadme por mí misma.

El contrapunto a la muerte de una gran mujer es la muerte del joven Evaristo Galois en un duelo. No tenía más que 21 años. Al duelo llega por culpa de una infame coqueta según comenta en la víspera de su muerte, conocedor de su próximo final. Se ha hablado de su escritura febril en la noche anterior para terminar sus escritos: lo que hace Galois es prepararlos y ordenar a sus amigos lo que deben hacer si sucediera lo peor.

Galois es todo un héroe romántico: participa en la revolución de 1830 y muere joven, pero dejando un tesoro matemático que tardará casi 20 años en desenterrarse.

En las vidas paralelas suele aparecer Galois con Abel. Niels Abel muere con 27 años de tuberculosis. Fracasado, retorna a Noruega, y cuando va a ser reconocido –se le ofrece una plaza en la Universidad de Berlín- la carta llega dos días después de su temprana muerte. Triste vida la de una persona que con solo 25 años nos demuestra que la ecuación de quinto grado no puede resolverse con radicales.

Gödel no muere joven –gracias a su mujer. Kart Gödel es el liquidador del programa logicista de Hilbert. El teorema de Indecibilidad acaba con las esperanzas de culminar el sueño de Euclides de construir toda la matemática sobre un número finito de axiomas.

Gödel deja de comer por el temor obsesivo a ser envenenado. Termina cuando se consume a sí mismo.

Cierra esta breve relación de muertes trágicas, la más terrible de todas. Ni la tortura, ni la violencia, ni la cruenta enfermedad, ni la locura son tan terribles como saber que te mueres y te niegas a aceptarlo. Es el caso de John Von Neumann, quizá la mente más completa del siglo XX. Cualquier rama que tocará von Neumann daba un salto brillantísimo: mecánica cuántica, informática o economía. Como hombre público fue muy discutible, puso su mente al servicio de la causa belicista, militarista como pocos, se convierte en un hombre clave en la conexión del complejo político militar con la ciencia. Con 54 años, en plena madurez intelectual sufre un cáncer terminal: von Neumann no acepta la muerte, su mente y su voz rugen negándose a morir. Todos los que le escuchaban recordarán esos gritos desgarradores de un hombre brillante que niega la evidencia.

Continuación: http://www.miradamatematica.com/?p=366

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