LH había estudiado derecho en Varsovia pero se interesó por la economía y no solo por ella, desarrolló su creatividad y ganó el Premio Nobel de Economía en el 2007.

Le traemos aquí por ser profesor de Matemáticas entre sus muchos centros de interés. Otros fueron la física, la biología, la arqueología o la música. También fue delegado Demócrata.
Una vida sin renuncias, interesándose por todo lo humano.
Su estudio sobre las imperfecciones del mercado y la información asimétrica son anteriores a las afirmaciones de tanto neoliberal converso que utilizan dogmas simplistas como si fueran ciencia.
La pasión y la capacidad de disfrutar con lo bello, el sentimiento estético , no siempre es inmediato.

Es un triste tópico que la belleza está en las artes y no en las ciencias. Leyendo a George Eliot me encuentro con está perla:
Un adolescente con mejor constitución hubiera sacado provecho de de las enseñanzas de mis inteligentes tutores y sus aparatos científicos; y sin duda, hubiera descubierto que los fenómenos de la electricidad y del magnetismo eran tan fascinantes como a mí se aseguraba jueves tras jueves. La realidad, en cambio, es que se me hubiera pedido emparejar, por ignorancia de todo lo que me enseñó, con el peor erudito latino que jamás saliera de una academia de estudios clásicos. Leía a escondidas a Plutarco, a Shakespeare y a Cervantes y, de esa manera, me nutría de divagaciones mientras mi tutor me aseguraba que “una persona cultivada se distinguía de otra ignorante en que sabía el porqué de que el agua descendiera de las montañas”. Yo no sentía ningún deseo de ser aquella persona cultivada; me alegraba del correr del agua; me gustaba contemplarla y escucharla borbotar entre los cantos rodados y ver cómo bañaba durante horas las plantas acuáticas de color verde brillante. Pero no me interesaba saber por qué corría; estaba convencido de que existían muy buenas razones para que sucediera algo tan hermoso.
El velo alzado
GEORGE ELIOT
Párrafos semejantes se repiten en muchos autores. Recuerdo un bello poema de Walt Whitman donde se contrapone la charla del docto astrónomo con la sobrecogedora presencia de un cielo estrellado.
Como contraposición y reacción desmedida se suele citar a Hilbert, cuando al enterarse de que uno de sus discípulos había dejado la matemática por la literatura manifiesta: no tenía suficiente imaginación.
La realidad es que quien no sabe apreciar lo bello de un teorema o la armonía del metano, o no puede vincular la belleza de una esmeralda a su estructura interna se está perdiendo parte del deleite del mundo.
Quien viaje a Madrid en estos días conviene que lea la Guía del Madrid Científico de Antonio Lafuente.

No es una guía exhaustiva pero si extremadamente útil para introducirse en las relaciones del poder, la ciencia y el espacio físico. A modo de la internacional Situacionista, está guía nos lleva a adentrarnos en cierta política espectáculo, afortunadamente con la ciencia como parcialmente beneficiada.
La guía se detiene a inicios del XIX: termina con la frustración que se produce tras la invasión napoleónica.

Los sólidos platónicos vuelven a encontrarse en la estructura interna de la materia. En este caso por partida doble. El CH4 tiene forma de tetraedro con el baricentro en el átomo de carbono, y su hidrato es un dodecaedro con el metano en su baricentro.
Hoy aparece en El Pais como alternativa a los otros hidrocarburos. Quizá empecinarse en aumentar la oferta energetica en lugar de contener la necesidad es un error; pero la belleza de la estructura ahí está .

Carlos e Isabel. Anamorfosis de la Escuela Alemana. Valladolid
Me llamó la atención Fco Martín Casadelrrey –siempre tan atento- sobre las dos anamorfosis de Escuela Alemana de la exposición monográfica sobre el Retrato en el Renacimiento que se exhibe en El Prado. Se trata de Carlos I e Isabel de Portugal.
Aparte de la queja general –que espero que subsanen- de que las protecciones impiden ver las anamorfosis en su posición natural; estamos ante una exposición fundamental al poder encontrarnos con Piero de la Francesca, Durero, Rafael, Velazquez, Guirlandiao, y el resto de pintores que vieron en la matemática una forma de imprimir belleza y realismo en el arte.
Por otra parte, muchos de los personajes son a su vez mecenas. Príncipes y condotieros rivalizan por dar más esplendor a sus cortes: la matemática no podía faltar en ellas.

Los griegos distinguían la Aritmética de la Logística. Liberal y noble la primera, mecánica y de siervos la segunda. La aritmética trataba lo transcendentes de los números, la logística las operaciones rutinarias de cálculo.
La cultura árabe le devuelve la dignidad a la logística. Los tratados medievales del algoritmo son herederos de este espiritu de no despreciar el cálculo.
Cuando Vieté en el Renacimiento desarrolla su cálculo le llama logística especiosa para distinguirlo del tradicional con cantidades dadas: la logística numerosa.
Estos dias me he dedicado a la mecanización de la logística en dos versiones muy distintas: la del brillante y admirable Leonardo Torres Quevedo visitando su museo en la Escuela de Caminos de Madrid, y por otra parte la modestia de las tablas Valle-Collantes en la triste España de la Postguerra, conservadas en la Biblioteca Nacional.
Los avances vertiginosos del cálculo digital no pueden hacernos olvidar las dificultades de hace medio siglo. Así, Valle-Collantes quería liberar al hombre inteligente de las rutinas del cálculo mediante el uso de tablas artesanales y baratas.